Autor: linanoguera

Abogada de la Universidad Sergio Arboleda. Diseñadora de Moda del Instituto Marangoni en Italia, con máster en Estilismo en Moda, Publicidad y Medios Audiovisuales de FD Moda de Barcelona, y máster en Asesoría de Imagen y Personal Shopper de QMP Barcelona. Interesada en la asesoría de imagen política y empresarial.

La tercera opción

Esta semana será definitiva para la candidata presidencial Marta Lucía Ramírez. En declaraciones recientes su abogado, Camilo Obregón, ha dicho que el Consejo Nacional Electoral no tiene competencia para impugnar el aval otorgado por la Convención del Partido Conservador a Ramírez, ya que sí se cumplieron todas las garantías requeridas para la elección de la exministra. Sin embargo, la ponencia por parte del magistrado Joaquín José Vives se presentará este miércoles, y para finales de la semana muy probablemente se tomará una decisión con respecto a la viabilidad de su candidatura.

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 Así las cosas, ¿qué implicaciones tendría para el electorado y para los demás contendores, la salida de la exministra de la carrera por la presidencia? Marta Lucía Ramírez es probablemente la persona que podría sacudir el escenario que se ha venido fraguando a la fecha, en el que se ha predecido que Juan Manuel Santos sería el  Presidente para el periodo 2014- 2018.

Por un lado, de las tres mujeres que aspiran llegar a la Casa de Nariño, según la última encuesta hecha por Gallup, Marta Lucía Ramírez cuenta con una intención de voto del 8.5%, y una imagen de favorabilidad del 38,1%; por su parte, Clara López  tiene una intención de voto del 4,5%, y su imagen de favorabilidad es del 37,4%; y Aida Abella, quien a comparación de las otras dos candidatas va más abajo, cuenta con una intención de voto del 1,6% y una imagen de favorabilidad del 11,5%. Es decir, a la fecha Ramírez es la única de las mujeres de la contienda que puede dar una pelea en los comicios de mayo.

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Adicionalmente, los uribistas, que tanta atención le prestaron a la Convención Conservadora, y que no tardaron en felicitar al partido por haber escogido un candidato propio, ya han manifestado públicamente su intención de hacer alianzas con Ramírez, así ella haya declarado que no tiene interés en hacer pactos con personas ajenas a su partido, por lo menos no en la primera vuelta. Francisco Santos se ha ofrecido para ser su fórmula vicepresidencial; y Oscar Iván Zuluaga –cuya candidatura preocupa cada vez más al Centro Democrático- ha dicho que no descarta una unión futura con la candidata. Es decir, para quienes apoyan al expresidente Uribe la presencia de Marta Lucía Ramírez en la carrera a la Presidencia podría ser el comodín que “salve la patria” si Zuluaga definitivamente no despega después de las elecciones parlamentarias.

Con respecto a la situación de los verdes, la encuesta de Gallup posiciona a Enrique Peñalosa como el tercer posible rival de Santos, con una intención de voto del 8,6% (diferencia de un 0.1 porcentual con respecto a la intención de voto que tiene Ramírez). Sin embargo las declaraciones recientes de Peñalosa pidiendo la revocatoria del mandato del alcalde Gustavo Petro, en contradicción a la posición del partido que ha manifestado su apoyo hacia la continuidad de la labor del Alcalde, han hecho que Daniel García – codirector de la Alianza Verde- haya pedido que el partido retire su apoyo a Peñalosa como candidato presidencial. Así las cosas, esta semana los sufragantes pueden perder a dos de los candidatos, que aparte de Oscar Iván Zuluaga, podrían llevar a Juan Manuel Santos a una segunda vuelta. Las opciones se limitan considerablemente para los colombianos que no quieren más de lo mismo; no desean votar por la reelección, y tampoco quieren a Uribe-Zuluaga en el poder.

El último punto a considerar son las implicaciones que tiene para el Partido Conservador quedarse sin candidato. ¿Qué futuro les espera en el siguiente gobierno? ¿De ganar Santos, este les perdonaría su falta de apoyo durante la Convención Conservadora? ¿Y si gana Zuluaga, a este le convendría hacer alianzas con un partido que muestra una clara inestabilidad tanto en sus dirigentes como de sus bases? ¿Cuál es realmente el futuro que le espera a los conservadores?

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Esta etapa previa a las elecciones ha sido una lucha de todos contra todos. Nada está escrito en piedra, las fichas no han terminado de posicionarse en el tablero, y lo que hoy parece claro para muchos, puede cambiar de forma dramática después de las elecciones parlamentarias. Esto, claro está, si dejan que personas como Marta Lucía Ramírez continúe en la carrera por la Presidencia. De eliminarse esas terceras opciones, que tienen la posibilidad de convertirse en game changers, la ilusión de la posibilidad de cambio durante estas elecciones se pierde ¿Porque matar tempranamente la ilusión de que los peones también se pueden convertir en reyes.

Trivia

Teniendo en cuenta las imágenes que se muestran a continuación, ¿podría organizar por edad de mayor a menor a estos personajes?

TRIVIA

Respuesta:

–        Juan Manuel Santos nació en 1951

–        Álvaro Uribe nació en 1952

–        Enrique Peñalosa nació en 1954 (Septiembre)

–        Andrés Pastrana nació en 1954 (Agosto)

–        Oscar Iván Zuluaga nació en 1959

–        Germán Vargas Lleras nació en 1962

Sorprendente como la imagen externa influye en nuestra percepción de alguien ¿verdad?

Protagonismo al candidato

Desde que se anunció que Oscar Iván Zuluaga sería el candidato del Centro Democrático para las elecciones Presidenciales del 2014, el exministro no ha parado de recibir críticas por todos los frentes. Lo que resulta desconcertante es que la última venga de un uribista pura sangre – como lo denominó el excolumnista de El Espectador, Ernesto Yamhure, en una nota publicada el lunes pasado: “No sigamos trasteando un yunque inservible. El fracaso de Zuluaga se empieza a sentir en la campaña de Congreso. Líderes regionales que me respaldan me lo han confirmado”, y agrega “Si el candidato del Centro Democrático no fuera un perfecto incompetente político, seguramente tendría opción de ser presidente de Colombia”. http://www.elespectador.com/noticias/politica/ernesto-yamhure-uribista-purasangre-arremetio-contra-os-articulo-472085

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Estas afirmaciones tan duras por parte de una persona que por su filiación política se esperaría debería apoyar al candidato escogido -a dedo por el mismo Uribe-, evidencian lo que ya se ha discutido muchas veces en tono de burla acerca de los problemas de imagen de Oscar Iván Zuluaga. Si los propios uribistas como Yamhure, empiezan a perder públicamente la esperanza en el candidato, inclusive antes de que se inicie oficialmente la campaña, Zuluaga tiene un futuro negro por delante.

Los problemas de imagen de Oscar Iván Zuluaga

Ser el candidato del expresidente ha probado ser un arma de doble filo: por un lado, sin su apoyo Zuluaga jamás hubiera sido nominado por parte del Centro Democrático, pero a su vez, estar opacado por la amplia sombra que proyecta Uribe es, probablemente, uno de los grandes factores que han contribuido a que el candidato presidencial, no despegue.

Uribe es una persona que se caracteriza por querer tener todo bajo control, y le ha dado a Zuluaga muy poco espacio de maniobra y autonomía para proyectarse como candidato y poca oportunidad para darse a conocer ante la opinión pública. Para muchos colombianos lo único claro es que el expresidente tiene un protegido, pero pocos realmente identifican quién es esa persona. Este obstáculo de por si es bastante difícil de superar, y a la campaña de Zuluaga se le está haciendo tarde para empezar a darle el protagonismo que  necesita, -si quieren tener algún chance de competir mano a mano con Juan Manuel Santos en los comicios del 25 de mayo.

A esto se le suma la pobre imagen externa que Zuluaga proyecta. Bajo ninguna circunstancia un candidato debería ser asociado con las palabras frágil, inseguro, cansado, viejo, sin carisma. Esta falta de cualidades positivas pesan, y han logrado opacar la preparación y méritos profesionales y personales de un personaje que puede estar listo para asumir las riendas del país si se le da la oportunidad. http://api.ning.com/files/xlFbAm*4lcfX*Ul*UBARXVxQnroXiZTtjNsZr-Dk5FueVFAYMNdSI17aJaVL4Dya3o4N8WE4l0kFZePDgEBtzN5AEsT8u45A/HojadeVidaOscarIvnZuluaga.pdf

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Adicionalmente, los medios de comunicación no han sido amables con el exministro. ¿Cómo es posible que la imagen que acompaña el artículo relacionado con la visita de Zuluaga a Pradera, después del ataque de las FARC, sea esta que se adjunta? En el texto de El Tiempo se afirma que “Zuluaga rechazó duramente el hecho”. ¿Es acaso esta la imagen de alguien que tiene fuerza para rechazar algo? ¿Realmente fue la mejor foto que se pudo tomar, o publicar, de la entrevista con Univisión? ¿Por qué nadie estaba al tanto de lo que estaba sucediendo con el candidato para corregir, entre otras fallas, el sentado quebradizo en medio de una plaza desierta, en una silla Rimax –cuyo color además se camufla con el pantalón de Zuluaga- con una postura cerrada de piernas y manos, acompañada de hombros caídos, que sólo ayudan a proyectar debilidad, cansancio e inseguridad por parte del candidato? Y el problema no es esta foto en particular, imágenes similares se encuentran por cantidades publicadas tanto en medios impresos como digitales. Encontrar una buena foto de Oscar Iván Zuluaga es muy difícil, inclusive en su misma página de campaña (http://www.oscarivanzuluaga.com/).

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Recientemente Zuluaga ha dicho que la campaña no ha empezado y que todavía está todo por hacer. Esperamos que no se esté equivocando con la apreciación de los tiempos. Ojalá la campaña cambie la estrategia y muestre a un candidato renovado, con una imagen más fresca y accesible que permita a los colombianos generar afinidad con él. Sería maravilloso encontrarse con Oscar Iván Zuluaga empoderado, protagonista de su propia campaña.

Este artículo tiene carácter de ultimátum. Si no hay un cambio ya, no son solo las elecciones las que están en juego, si no su futuro político en general. Uribe lo escogió convencido de que él sería la persona que derrotaría en las urnas a Juan Manuel Santos, o por lo menos el que le daría una buena pelea. De no conseguir una o la otra, es muy probable que después del 25 de mayo a Oscar Iván Zuluaga lo guarden en un rincón del cuarto de San Alejo, donde nadie nunca más se acordara de él.

El cuerpo niega lo que las palabras afirman

Si las palabras afirman lo que el movimiento de nuestras manos niega, ¿a qué se le debería creer, a lo que estamos oyendo, o lo que ven nuestros ojos? ¿Esta falta de coherencia entre uno y otro generaría duda? ¿Confiaría en aquella persona que no se pone de acuerdo entre lo que dice y lo que su cuerpo expresa? ¿Y qué pasa con aquellas gesticulaciones que no parecen naturales?, como si hubiera estado practicando movimientos que alguien más le ha pedido que haga. ¿Qué pensaría de esa persona y del mensaje que le está transmitiendo?

escuchar

Los buenos oradores, no nacen se hacen, a través de la práctica, aprovechando cada oportunidad que se les presenta para hablar en público; es arriesgarse a hacer el ridículo, y aprender de los errores. Sin embargo, aprender cuando ya se está en una posición de reconocimiento no es fácil. La persona se somete al escrutinio público constante, y todos los errores se magnifican, comparados a los de una persona del común; es el precio de la visibilidad y del poder. Esta es una lección que en política se aprende tarde o temprano. Y es uno de los problemas a resolver del presidente Santos.

Lo anterior explica porqué cuando Santos habla tiende a no ser convincente. Independientemente de la situación o el escenario en el que se encuentre, la gente por lo general no encuentra sinceridad en su discurso, lo que muchas veces se traduce en  falta de credibilidad.

Para saber como gestionar la imagen personal de cualquier individuo, se debe tener en cuenta que ésta se compone de 3 niveles, la imagen externa, la expresión y la actitud. La imagen externa de Santos tiende a ser impecable. Ha sabido como vestirse de manera adecuada para cada evento al que asiste, y, su imagen es bastante llamativa cuando se arriesga a usar prendas de colores fuertes, que hace que proyecte una imagen más jovial y accesible (cualidades deseables también como candidato presidencial).

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¿Pero qué sucede con los niveles de expresión y actitud? A la fecha debemos reconocer que los esfuerzos del Presidente para superar su tartamudez son

positivos, y, aunque a veces hace pausas un poco prolongadas, las palabras no se cortan, ni se repiten, las oraciones fluyen. Haber superado este problema es una gran triunfo, producto de un trabajo arduo por parte de Santos .

Ahora bien, en lo que a su expresión se refiere, este continua siendo un tema que se debe trabajar. Desde su época de Ministro Santos contrató al cubano Aydel Quintero Díaz, experto en comunicaciones de alto nivel ante audiencias y medios, para que lo ayudara con los diferentes aspectos de la comunicación no verbal. Y ya desde hace un poco más de 4 años se han visto los resultados de su labor; la mejoría en su postura, expresión facial, gesticulación y manejo de los espacios. Sin embargo hay algo que sigue faltando, pareciera que el proceso de interiorizar y hacer suyas las técnicas aprendidas no se ha dado, razón por la cual sus movimientos no parecen naturales, y por ende el discurso se ve afectado. Es por esta razón que cuando el Presidente habla -especialmente en los discursos televisados preparados por sus asesores- el mensaje no se trasmite adecuadamente, y puede llegar a generar desconfianza en el interlocutor.

La próxima vez que vea una alocución del Presidente preste atención a sus manos, podrá detectar que los movimientos parecen ensayados y poco naturales. Cuando el discurso es preparado por alguien más, y Santos no tiene total convencimiento sobre las palabras que está leyendo el cuerpo lo manifiesta de manera inmediata. A manera ilustrativa, lo afirmado anteriormente se puede apreciar con facilidad en esta alocución del 20 de noviembre de 2013. Preste atención a la gesticulación de las manos cuando pronuncia la frase para terminar la tarea. En los primeros 5 minutos del discurso esas palabras las repite 3 veces más, y el movimiento es el mismo; esto es un claro ejemplo de un gesto aprendido, pero no interiorizado, la mano hace un movimiento que el resto del cuerpo no acompaña. Igual pasa con la frase esa es la verdad, el gesto que le han enseñado lo tiene que pensar, y esas milésimas de segundos entre que las palabras salen de su boca, el cerebro hace el proceso de recordar el movimiento y manda la orden para que la mano efectivamente se mueva, evidencian que el gesto en sí no es natural.  (http://www.youtube.com/watch?v=s_d7SScVAaU)

Quienes lo asesoran deben seguir trabajando con insistencia en lo relacionado a la comunicación no verbal, especialmente en época de campaña, donde el candidato Santos se verá expuesto con mayor frecuencia a situaciones donde lo que diga puede influenciar un voto, o perderlo definitivamente.

Buscando a Kennedy

“It was the TV more than anything else that turned the tide.”

Jhon F. Kennedy Noviembre 12, 1960.

 

El año es 1960, la imagen de un candidato seguro, relajado y aplomado, tuvo más peso en la mente de 80 millones de votantes, que las palabras acertadas y certeras de su contrincante, favorito hasta el momento para ser el siguiente presidente de los Estados Unidos y quien proyectaba una imagen frágil y enfermiza. Estamos hablando del histórico debate entre Jhon F. Kennedy y Richard Nixon, que cambió la forma de hacer política no solo entre los norteamericanos sino en el mundo entero.

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 Los acontecimientos que siguieron a ese primer debate son prueba fehaciente de la veracidad de aquellos refranes que oímos con frecuencia, en donde se afirma que una imagen vale más que mil palabras y que no hay segundas oportunidades para primeras impresiones. En los 3 debates posteriores a aquel primer encuentro entre Nixon y Kennedy, mostraron al candidato del partido republicano con un mejor semblante, proyectando una imagen más segura y saludable. Sin embargo, estos esfuerzos no fueron suficientes para borrar de la mente del electorado la impresión causada durante el primer debate. El 12 de noviembre de 1960, cuatro días después de ser Kennedy elegido como presidente, pronunció estas palabras, “Fue la televisión, más que cualquier otra cosa, lo que cambió la corriente.”

 Han pasado más de 50 años desde ese momento, y aunque en el resto del mundo el tema de la imagen de los personajes políticos tiene una relevancia importante dentro de las estrategias de campaña, en Colombia el tema sigue siendo una novedad.

 Lastimosamente la imagen personal del candidato no parece tener la suficiente relevancia dentro de las campañas al momento de trazar las estrategias. El tema va más allá de cuál es la corbata adecuada, o si el evento la requiere o no. Se trata de que el candidato proyecte, en todo momento, por medio de su imagen y de su expresión los valores e ideales que se promueven en la campaña; que en teoría son un reflejo de quién es. Si el candidato no convence, la campaña no es exitosa.

 El hecho de estar calificado para ejercer el cargo, y de tener propuestas viables para resolver los problemas del país, son los requisitos básicos para que una persona aspire a un cargo de elección popular; este es el punto de partida de toda persona. El quid del asunto está en si el electorado cree que el candidato cuenta con las aptitudes para efectivamente ejecutar y cumplir las propuestas y promesas de la campaña, en otras palabras, si las cualidades de imagen personales del aspirante convencen a los votantes sobre la calidad de mandatario que este podría llegar a ser. 

 ¿El candidato transmite confianza?, ¿puede soportar las duras exigencias del cargo al que aspira?, ¿está abierto al dialogo y a nuevas propuestas? Estas son algunas de las preguntas a las que se puede dar respuesta sin necesidad de pronunciar una sola palabra; todo está en la imagen que proyecte el candidato. Es por esta razón que creemos de vital importancia que los jefes de campaña provean a quienes los contrataron, de todas las herramientas existentes para que el candidato se aproxime más al cargo al que aspira.

 El panorama dentro de la política colombiana actual nos presenta a muchos Nixon, y no es evidente quién es Kennedy. Fue una imagen lo que cambió las reglas del juego de campaña para los norteamericanos en los 60´s, ¿por qué no experimentar y ver qué efectos podría tener esa misma apuesta sobre la imagen de los candidatos colombianos en las elecciones del 2014?