Opinión

La tercera opción

Esta semana será definitiva para la candidata presidencial Marta Lucía Ramírez. En declaraciones recientes su abogado, Camilo Obregón, ha dicho que el Consejo Nacional Electoral no tiene competencia para impugnar el aval otorgado por la Convención del Partido Conservador a Ramírez, ya que sí se cumplieron todas las garantías requeridas para la elección de la exministra. Sin embargo, la ponencia por parte del magistrado Joaquín José Vives se presentará este miércoles, y para finales de la semana muy probablemente se tomará una decisión con respecto a la viabilidad de su candidatura.

MLR CC

 Así las cosas, ¿qué implicaciones tendría para el electorado y para los demás contendores, la salida de la exministra de la carrera por la presidencia? Marta Lucía Ramírez es probablemente la persona que podría sacudir el escenario que se ha venido fraguando a la fecha, en el que se ha predecido que Juan Manuel Santos sería el  Presidente para el periodo 2014- 2018.

Por un lado, de las tres mujeres que aspiran llegar a la Casa de Nariño, según la última encuesta hecha por Gallup, Marta Lucía Ramírez cuenta con una intención de voto del 8.5%, y una imagen de favorabilidad del 38,1%; por su parte, Clara López  tiene una intención de voto del 4,5%, y su imagen de favorabilidad es del 37,4%; y Aida Abella, quien a comparación de las otras dos candidatas va más abajo, cuenta con una intención de voto del 1,6% y una imagen de favorabilidad del 11,5%. Es decir, a la fecha Ramírez es la única de las mujeres de la contienda que puede dar una pelea en los comicios de mayo.

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Adicionalmente, los uribistas, que tanta atención le prestaron a la Convención Conservadora, y que no tardaron en felicitar al partido por haber escogido un candidato propio, ya han manifestado públicamente su intención de hacer alianzas con Ramírez, así ella haya declarado que no tiene interés en hacer pactos con personas ajenas a su partido, por lo menos no en la primera vuelta. Francisco Santos se ha ofrecido para ser su fórmula vicepresidencial; y Oscar Iván Zuluaga –cuya candidatura preocupa cada vez más al Centro Democrático- ha dicho que no descarta una unión futura con la candidata. Es decir, para quienes apoyan al expresidente Uribe la presencia de Marta Lucía Ramírez en la carrera a la Presidencia podría ser el comodín que “salve la patria” si Zuluaga definitivamente no despega después de las elecciones parlamentarias.

Con respecto a la situación de los verdes, la encuesta de Gallup posiciona a Enrique Peñalosa como el tercer posible rival de Santos, con una intención de voto del 8,6% (diferencia de un 0.1 porcentual con respecto a la intención de voto que tiene Ramírez). Sin embargo las declaraciones recientes de Peñalosa pidiendo la revocatoria del mandato del alcalde Gustavo Petro, en contradicción a la posición del partido que ha manifestado su apoyo hacia la continuidad de la labor del Alcalde, han hecho que Daniel García – codirector de la Alianza Verde- haya pedido que el partido retire su apoyo a Peñalosa como candidato presidencial. Así las cosas, esta semana los sufragantes pueden perder a dos de los candidatos, que aparte de Oscar Iván Zuluaga, podrían llevar a Juan Manuel Santos a una segunda vuelta. Las opciones se limitan considerablemente para los colombianos que no quieren más de lo mismo; no desean votar por la reelección, y tampoco quieren a Uribe-Zuluaga en el poder.

El último punto a considerar son las implicaciones que tiene para el Partido Conservador quedarse sin candidato. ¿Qué futuro les espera en el siguiente gobierno? ¿De ganar Santos, este les perdonaría su falta de apoyo durante la Convención Conservadora? ¿Y si gana Zuluaga, a este le convendría hacer alianzas con un partido que muestra una clara inestabilidad tanto en sus dirigentes como de sus bases? ¿Cuál es realmente el futuro que le espera a los conservadores?

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Esta etapa previa a las elecciones ha sido una lucha de todos contra todos. Nada está escrito en piedra, las fichas no han terminado de posicionarse en el tablero, y lo que hoy parece claro para muchos, puede cambiar de forma dramática después de las elecciones parlamentarias. Esto, claro está, si dejan que personas como Marta Lucía Ramírez continúe en la carrera por la Presidencia. De eliminarse esas terceras opciones, que tienen la posibilidad de convertirse en game changers, la ilusión de la posibilidad de cambio durante estas elecciones se pierde ¿Porque matar tempranamente la ilusión de que los peones también se pueden convertir en reyes.

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El alfil de Santos

En época electoral hay ciertos hitos de campaña que son definitivos para los candidatos y sus estrategias: el lanzamiento de campaña, la elección de fórmula vicepresidencial y la apertura de la publicidad en campaña. En Colombia existe la concepción popular de que la elección de vicepresidente tiene poco impacto en la suerte electoral de un candidato. Sin embargo, ésta demuestra ser fundamental en la carrera por la silla en la Casa de Nariño y está determinada por el contexto que se viva en el país.

Definir quién será su compañero de campaña es una de las decisiones estratégicas más importantes que deberá tomar el candidato presidencial. Su decisión podría influir sobre los indecisos, mitigar ruidos mediáticos, reiterar políticas de campaña e incluso, hacerle guiños a ciertos segmentos del electorado: mujeres, jóvenes, empresarios, religiosos, etc.

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Pero el contexto también lo es todo en la decisión: la situación que se viva en ese momento en el país es definitiva para el candidato. Por ejemplo, en las últimas elecciones presidenciales estadounidenses, el entonces candidato por el partido republicano, Mitt Romney, nombró como fórmula vicepresidencial a Paul Ryan, un Representante a la Cámara conocido por sus drásticos recortes fiscales. Sin duda alguna, un movimiento estratégico acertado teniendo en cuenta que una de las mayores críticas del gobierno de Obama fue el exceso – sino derroche- del gasto federal y consecuente impacto en la deuda pública.

Otro claro ejemplo fue el de Sarah Palin en las elecciones de 2008. Varios asesores le insistieron a John McCain que eligiera a Palin como compañera electoral con el argumento de que su presencia daría un impulso en la derecha religiosa, mientras que su estatus de desconocida en la escena política nacional le daría una sensación de novedad y frescura a una campaña con una imagen retrógrada y bastante conservadora. Además, con Palin, el partido republicano podría acercarse a un segmento de la población estadounidense que en general ha tenido la tendencia de votar por el partido Demócrata: las mujeres.

En Colombia no ha sido distinto. En el 2002 el entonces candidato presidencial, Álvaro Uribe Vélez, nombró al periodista Francisco Santos como candidato vicepresidencial. En ese entonces, la mayor preocupación para los colombianos era la derrota de la guerrilla, la recuperación de la seguridad y la lucha contra el secuestro, uno de los flagelos de guerra que más indignación ha despertado en la historia del país. Al nombrar a Francisco Santos, víctima de un secuestro, periodista, defensor de las libertades civiles y en ese entonces, presidente de la Fundación País Libre, Uribe ratificó, por un lado, la bandera de su campaña -la Política de Seguridad Democrática-; y por el otro, logró neutralizar las prevenciones de algunos sectores sobre la a imagen de mano dura de Uribe.

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Ahora bien, en el último mes se ha venido especulando quién podría ser la elección de Santos para vicepresidente. Dos nombres de alto nivel han resonado en los principales medios de comunicación y círculos políticos: el exministro German Vargas Lleras y el ex Director de la Policía Nacional, Oscar Naranjo. La decisión para Santos es clave. Según la encuesta de la Alianza de medios, la intención de voto para la reelección del Presidente está en 25%. Acertar en la elección de su compañero en la contienda puede ser definitivo para elevar ese indicador.

Los pros y los contras

Oscar Naranjo. Tal vez el mayor atributo que tiene Naranjo es su conocimiento y experiencia en temas de seguridad y de desarme, que indudablemente serán claves durante la etapa final del Proceso de Paz, y la primera del postconflicto. Asimismo, tenerlo a él en el equipo ayudará a Santos a contrarrestar los argumentos de quienes ponen en duda su mano firme con la guerrilla, sobre todo con lo que tiene que ver con las garantías para las víctimas y la seguridad en general. Además, el “Mejor policía del mundo” goza de una muy buena imagen –incluso mucho mejor que la del Presidente- a nivel nacional. No obstante, la popularidad de la imagen de Naranjo no se traduce en votos.

German Vargas Lleras. Vargas Lleras, por su parte, sí suma votos. No solo es considerado el mejor ministro que tuvo esta administración, también, es reconocido por su gran habilidad en gerencia y ejecución –cosa que le hace falta a Santos. No obstante, Vargas Lleras nunca sería un vicepresidente callado, obediente y dócil y eso siempre lo ha dejado en claro. Si es elegido como vicepresidente, Vargas Lleras tendrá que poder tener responsabilidades en áreas concretas que le permitan hacer lo que mejor sabe: ejecutar.

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Lo que afecta a Vargas Lleras es que a pesar de que suma votos, también los divide. No es ningún secreto los conflictos que ha tenido con varios alfiles importantes de la Mesa de Unidad Nacional como lo son Armando Bennedetti y Simón Gaviria.

Teniendo en cuenta el contexto actual del país, el General Naranjo sería una elección inteligente a la hora de pensar en los desafíos posteriores a la firma del acuerdo del Proceso de Paz. Sin embargo para poder continuar con esta bandera necesita aumentar su índice de favorabilidad y su conexión con el electorado. Aunque Naranjo sea de los personajes públicos más queridos por los colombianos, en tiempo de campaña no sumar votos pesa gravemente, cosa que Vargas Lleras sí tiene a su favor, lo que probablemente lo convierte en la estrategia electoral acertada.

No obstante, hace falta analizar un último factor en la ecuación. Santos no solo debe buscar el compañero que le asegure la victoria en las elecciones, o el que le favorezca en su imagen. El Presidente debe además, elegir al candidato que mejor lo pueda reemplazar en sus funciones -que finalmente es la única responsabilidad real que tiene un vicepresidente. En ese caso, ¿quién sería mejor presidente, Naranjo o Vargas Lleras?.

Trivia

Teniendo en cuenta las imágenes que se muestran a continuación, ¿podría organizar por edad de mayor a menor a estos personajes?

TRIVIA

Respuesta:

–        Juan Manuel Santos nació en 1951

–        Álvaro Uribe nació en 1952

–        Enrique Peñalosa nació en 1954 (Septiembre)

–        Andrés Pastrana nació en 1954 (Agosto)

–        Oscar Iván Zuluaga nació en 1959

–        Germán Vargas Lleras nació en 1962

Sorprendente como la imagen externa influye en nuestra percepción de alguien ¿verdad?

Protagonismo al candidato

Desde que se anunció que Oscar Iván Zuluaga sería el candidato del Centro Democrático para las elecciones Presidenciales del 2014, el exministro no ha parado de recibir críticas por todos los frentes. Lo que resulta desconcertante es que la última venga de un uribista pura sangre – como lo denominó el excolumnista de El Espectador, Ernesto Yamhure, en una nota publicada el lunes pasado: “No sigamos trasteando un yunque inservible. El fracaso de Zuluaga se empieza a sentir en la campaña de Congreso. Líderes regionales que me respaldan me lo han confirmado”, y agrega “Si el candidato del Centro Democrático no fuera un perfecto incompetente político, seguramente tendría opción de ser presidente de Colombia”. http://www.elespectador.com/noticias/politica/ernesto-yamhure-uribista-purasangre-arremetio-contra-os-articulo-472085

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Estas afirmaciones tan duras por parte de una persona que por su filiación política se esperaría debería apoyar al candidato escogido -a dedo por el mismo Uribe-, evidencian lo que ya se ha discutido muchas veces en tono de burla acerca de los problemas de imagen de Oscar Iván Zuluaga. Si los propios uribistas como Yamhure, empiezan a perder públicamente la esperanza en el candidato, inclusive antes de que se inicie oficialmente la campaña, Zuluaga tiene un futuro negro por delante.

Los problemas de imagen de Oscar Iván Zuluaga

Ser el candidato del expresidente ha probado ser un arma de doble filo: por un lado, sin su apoyo Zuluaga jamás hubiera sido nominado por parte del Centro Democrático, pero a su vez, estar opacado por la amplia sombra que proyecta Uribe es, probablemente, uno de los grandes factores que han contribuido a que el candidato presidencial, no despegue.

Uribe es una persona que se caracteriza por querer tener todo bajo control, y le ha dado a Zuluaga muy poco espacio de maniobra y autonomía para proyectarse como candidato y poca oportunidad para darse a conocer ante la opinión pública. Para muchos colombianos lo único claro es que el expresidente tiene un protegido, pero pocos realmente identifican quién es esa persona. Este obstáculo de por si es bastante difícil de superar, y a la campaña de Zuluaga se le está haciendo tarde para empezar a darle el protagonismo que  necesita, -si quieren tener algún chance de competir mano a mano con Juan Manuel Santos en los comicios del 25 de mayo.

A esto se le suma la pobre imagen externa que Zuluaga proyecta. Bajo ninguna circunstancia un candidato debería ser asociado con las palabras frágil, inseguro, cansado, viejo, sin carisma. Esta falta de cualidades positivas pesan, y han logrado opacar la preparación y méritos profesionales y personales de un personaje que puede estar listo para asumir las riendas del país si se le da la oportunidad. http://api.ning.com/files/xlFbAm*4lcfX*Ul*UBARXVxQnroXiZTtjNsZr-Dk5FueVFAYMNdSI17aJaVL4Dya3o4N8WE4l0kFZePDgEBtzN5AEsT8u45A/HojadeVidaOscarIvnZuluaga.pdf

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Adicionalmente, los medios de comunicación no han sido amables con el exministro. ¿Cómo es posible que la imagen que acompaña el artículo relacionado con la visita de Zuluaga a Pradera, después del ataque de las FARC, sea esta que se adjunta? En el texto de El Tiempo se afirma que “Zuluaga rechazó duramente el hecho”. ¿Es acaso esta la imagen de alguien que tiene fuerza para rechazar algo? ¿Realmente fue la mejor foto que se pudo tomar, o publicar, de la entrevista con Univisión? ¿Por qué nadie estaba al tanto de lo que estaba sucediendo con el candidato para corregir, entre otras fallas, el sentado quebradizo en medio de una plaza desierta, en una silla Rimax –cuyo color además se camufla con el pantalón de Zuluaga- con una postura cerrada de piernas y manos, acompañada de hombros caídos, que sólo ayudan a proyectar debilidad, cansancio e inseguridad por parte del candidato? Y el problema no es esta foto en particular, imágenes similares se encuentran por cantidades publicadas tanto en medios impresos como digitales. Encontrar una buena foto de Oscar Iván Zuluaga es muy difícil, inclusive en su misma página de campaña (http://www.oscarivanzuluaga.com/).

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Recientemente Zuluaga ha dicho que la campaña no ha empezado y que todavía está todo por hacer. Esperamos que no se esté equivocando con la apreciación de los tiempos. Ojalá la campaña cambie la estrategia y muestre a un candidato renovado, con una imagen más fresca y accesible que permita a los colombianos generar afinidad con él. Sería maravilloso encontrarse con Oscar Iván Zuluaga empoderado, protagonista de su propia campaña.

Este artículo tiene carácter de ultimátum. Si no hay un cambio ya, no son solo las elecciones las que están en juego, si no su futuro político en general. Uribe lo escogió convencido de que él sería la persona que derrotaría en las urnas a Juan Manuel Santos, o por lo menos el que le daría una buena pelea. De no conseguir una o la otra, es muy probable que después del 25 de mayo a Oscar Iván Zuluaga lo guarden en un rincón del cuarto de San Alejo, donde nadie nunca más se acordara de él.

Espejismos de la popularidad de Álvaro Uribe

Si algo teníamos claro en Politiqueando era que para las elecciones del 2014 habría una polarización casi tangible entre Álvaro Uribe –principal opositor de la actual administración- y Juan Manuel Santos. Sin embargo, desde hace un tiempo se ha venido creando lo que parece ser una nube de especulación sobre el verdadero apoyo a Uribe en estas elecciones, así como de su influencia en los resultados de los comicios de mayo. Pero, ¿qué tan real es esa aseveración? ¿será posible que esta percepción sea el resultado de una estrategia de comunicación?

Alvaro Uribe

Este año Uribe ha enfrentado lo que en comunicación política -y desde las últimas elecciones presidenciales estadounidenses- conocemos como “Bracketing”, u horquillado, una estrategia de boicoteo por parte de los portavoces de la oposición. En el último mes Uribe ha sido abucheado al comparecer en las Plazas Públicas de varias ciudades. Estos saboteos -indudable carnada para periodistas y redes sociales- pusieron en entre dicho su popularidad.

Sin embargo, a pesar de que estos últimos eventos fueron los que llamaron nuestra atención, no han sido la única evidencia de la posible pérdida de popularidad del exmandatario. De hecho, el 22 de enero el Partido Conservador de Antioquia respaldó públicamente la campaña de reelección del presidente Santos para la Convención que se celebró el pasado domingo. Es decir, el partido con la ideología más a fin al Centro Democrático y a Uribe –y región de donde él es oriundo- le dio la espalda. Esto para cualquier analista político es un acertijo y realmente pone –si no en evidencia- sí en cuestionamiento, la verdadera popularidad del expresidente.

Álvaro Uribe Vélez es de lejos el político más reconocido en Antioquia, región en la que debería encontrar más opciones para sacar una votación importante. Sin embargo, en un artículo publicado el 19 de enero por La Silla Vacía, quedó en evidencia la incertidumbre que representa esta región para las elecciones legislativas.  Si bien el fervor por Uribe existe, la falta de información sobre cómo apoyarlo electoralmente supone una amenaza importante; no solo es la figura de Uribe lo que está en la memoria histórica de los colombianos, sino el Partido de la “U” -que en ocasiones incluso se alcanzó a igualar a la “U” de Uribe. Es decir, un gran segmento del electorado no ha  desvinculado al exmandatario del Partido de la U, ni ha hecho la conexión entre el nuevo Centro Democrático y Uribe.

En ese mismo reportaje La Silla descubrió que existe además una divergencia entre Senado y Cámara en lo que respecta al Centro Democrático: la gente está segura que para Senado va a votar por Uribe (no por un partido), pero para Cámara los candidatos pueden ser elegidos entre el partido liberal, de la U o el conservador. Lo importante para este selecto electorado es votar por Uribe, pero Uribe empieza en el Senado y termina en el Senado; en la Cámara, el Centro Democrático no tiene líder ni quién arrastre la lista.

Uribe

No obstante, en la última encuesta publicada por la empresa Cifras y Conceptos en conjunto con Caracol Radio, para enero de este año Uribe ha gozado de un 54% de favorabilidad versus un 50% de Juan Manuel Santos. Vale la pena mencionar que, a comparación de los resultados arrojados para diciembre del 2013, Uribe bajó su índice de favorabilidad 12 puntos porcentuales (de 66%) mientras que Juan Manuel Santos subió 7 (de 43%); pero ¿es esta cifra lo suficientemente fidedigna para adelantarse a aseverar que en efecto sí ha bajado su popularidad? Además, la variación de 12 puntos porcentuales de un mes a otro, durante época de campaña no es significativa, tan solo delinea un posicionamiento y en este caso el de Uribe está claro: él sigue estando por encima del 50%.

Asimismo, vale la pena recalcar que la presencia de un expresidente de la República en una lista –además cerrada- para el Congreso es un hecho inédito en la historia del país y a pesar de que la percepción general es que como oposición Uribe no goza de la misma popularidad que mantuvo como mandatario, su presencia –y la de su partido- en estas elecciones no solo marcarán el paso y le darán el verdadero tire y afloje al gobierno, sino además, formarán el frente más importante de oposición que tendrá la administración 2014 -2018 (dado el caso que nuestros pronósticos se cumplan y Santos gane las elecciones).

Así pues, contra toda burbuja de especulación, el expresidente Uribe seguirá siendo una ficha importante en estas elecciones y si bien podríamos concluir que su popularidad no ha disminuido como se pretende hacer creer, su incidencia tampoco es la suficiente para bajar a Santos del trono, solo para crear un frente de oposición importante; sobre todo en el ámbito legislativo. Si no fuese así entonces, ¿para qué Ángela Robledo, cabeza de la lista verde a la Cámara de Representantes, promovería un pacto ético que prevenga un eventual acuerdo de la Alianza verde con Uribe? ¿Si Uribe no representa una amenaza para qué cerrarle las puertas?

El cuerpo niega lo que las palabras afirman

Si las palabras afirman lo que el movimiento de nuestras manos niega, ¿a qué se le debería creer, a lo que estamos oyendo, o lo que ven nuestros ojos? ¿Esta falta de coherencia entre uno y otro generaría duda? ¿Confiaría en aquella persona que no se pone de acuerdo entre lo que dice y lo que su cuerpo expresa? ¿Y qué pasa con aquellas gesticulaciones que no parecen naturales?, como si hubiera estado practicando movimientos que alguien más le ha pedido que haga. ¿Qué pensaría de esa persona y del mensaje que le está transmitiendo?

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Los buenos oradores, no nacen se hacen, a través de la práctica, aprovechando cada oportunidad que se les presenta para hablar en público; es arriesgarse a hacer el ridículo, y aprender de los errores. Sin embargo, aprender cuando ya se está en una posición de reconocimiento no es fácil. La persona se somete al escrutinio público constante, y todos los errores se magnifican, comparados a los de una persona del común; es el precio de la visibilidad y del poder. Esta es una lección que en política se aprende tarde o temprano. Y es uno de los problemas a resolver del presidente Santos.

Lo anterior explica porqué cuando Santos habla tiende a no ser convincente. Independientemente de la situación o el escenario en el que se encuentre, la gente por lo general no encuentra sinceridad en su discurso, lo que muchas veces se traduce en  falta de credibilidad.

Para saber como gestionar la imagen personal de cualquier individuo, se debe tener en cuenta que ésta se compone de 3 niveles, la imagen externa, la expresión y la actitud. La imagen externa de Santos tiende a ser impecable. Ha sabido como vestirse de manera adecuada para cada evento al que asiste, y, su imagen es bastante llamativa cuando se arriesga a usar prendas de colores fuertes, que hace que proyecte una imagen más jovial y accesible (cualidades deseables también como candidato presidencial).

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¿Pero qué sucede con los niveles de expresión y actitud? A la fecha debemos reconocer que los esfuerzos del Presidente para superar su tartamudez son

positivos, y, aunque a veces hace pausas un poco prolongadas, las palabras no se cortan, ni se repiten, las oraciones fluyen. Haber superado este problema es una gran triunfo, producto de un trabajo arduo por parte de Santos .

Ahora bien, en lo que a su expresión se refiere, este continua siendo un tema que se debe trabajar. Desde su época de Ministro Santos contrató al cubano Aydel Quintero Díaz, experto en comunicaciones de alto nivel ante audiencias y medios, para que lo ayudara con los diferentes aspectos de la comunicación no verbal. Y ya desde hace un poco más de 4 años se han visto los resultados de su labor; la mejoría en su postura, expresión facial, gesticulación y manejo de los espacios. Sin embargo hay algo que sigue faltando, pareciera que el proceso de interiorizar y hacer suyas las técnicas aprendidas no se ha dado, razón por la cual sus movimientos no parecen naturales, y por ende el discurso se ve afectado. Es por esta razón que cuando el Presidente habla -especialmente en los discursos televisados preparados por sus asesores- el mensaje no se trasmite adecuadamente, y puede llegar a generar desconfianza en el interlocutor.

La próxima vez que vea una alocución del Presidente preste atención a sus manos, podrá detectar que los movimientos parecen ensayados y poco naturales. Cuando el discurso es preparado por alguien más, y Santos no tiene total convencimiento sobre las palabras que está leyendo el cuerpo lo manifiesta de manera inmediata. A manera ilustrativa, lo afirmado anteriormente se puede apreciar con facilidad en esta alocución del 20 de noviembre de 2013. Preste atención a la gesticulación de las manos cuando pronuncia la frase para terminar la tarea. En los primeros 5 minutos del discurso esas palabras las repite 3 veces más, y el movimiento es el mismo; esto es un claro ejemplo de un gesto aprendido, pero no interiorizado, la mano hace un movimiento que el resto del cuerpo no acompaña. Igual pasa con la frase esa es la verdad, el gesto que le han enseñado lo tiene que pensar, y esas milésimas de segundos entre que las palabras salen de su boca, el cerebro hace el proceso de recordar el movimiento y manda la orden para que la mano efectivamente se mueva, evidencian que el gesto en sí no es natural.  (http://www.youtube.com/watch?v=s_d7SScVAaU)

Quienes lo asesoran deben seguir trabajando con insistencia en lo relacionado a la comunicación no verbal, especialmente en época de campaña, donde el candidato Santos se verá expuesto con mayor frecuencia a situaciones donde lo que diga puede influenciar un voto, o perderlo definitivamente.

Buscando a Kennedy

“It was the TV more than anything else that turned the tide.”

Jhon F. Kennedy Noviembre 12, 1960.

 

El año es 1960, la imagen de un candidato seguro, relajado y aplomado, tuvo más peso en la mente de 80 millones de votantes, que las palabras acertadas y certeras de su contrincante, favorito hasta el momento para ser el siguiente presidente de los Estados Unidos y quien proyectaba una imagen frágil y enfermiza. Estamos hablando del histórico debate entre Jhon F. Kennedy y Richard Nixon, que cambió la forma de hacer política no solo entre los norteamericanos sino en el mundo entero.

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 Los acontecimientos que siguieron a ese primer debate son prueba fehaciente de la veracidad de aquellos refranes que oímos con frecuencia, en donde se afirma que una imagen vale más que mil palabras y que no hay segundas oportunidades para primeras impresiones. En los 3 debates posteriores a aquel primer encuentro entre Nixon y Kennedy, mostraron al candidato del partido republicano con un mejor semblante, proyectando una imagen más segura y saludable. Sin embargo, estos esfuerzos no fueron suficientes para borrar de la mente del electorado la impresión causada durante el primer debate. El 12 de noviembre de 1960, cuatro días después de ser Kennedy elegido como presidente, pronunció estas palabras, “Fue la televisión, más que cualquier otra cosa, lo que cambió la corriente.”

 Han pasado más de 50 años desde ese momento, y aunque en el resto del mundo el tema de la imagen de los personajes políticos tiene una relevancia importante dentro de las estrategias de campaña, en Colombia el tema sigue siendo una novedad.

 Lastimosamente la imagen personal del candidato no parece tener la suficiente relevancia dentro de las campañas al momento de trazar las estrategias. El tema va más allá de cuál es la corbata adecuada, o si el evento la requiere o no. Se trata de que el candidato proyecte, en todo momento, por medio de su imagen y de su expresión los valores e ideales que se promueven en la campaña; que en teoría son un reflejo de quién es. Si el candidato no convence, la campaña no es exitosa.

 El hecho de estar calificado para ejercer el cargo, y de tener propuestas viables para resolver los problemas del país, son los requisitos básicos para que una persona aspire a un cargo de elección popular; este es el punto de partida de toda persona. El quid del asunto está en si el electorado cree que el candidato cuenta con las aptitudes para efectivamente ejecutar y cumplir las propuestas y promesas de la campaña, en otras palabras, si las cualidades de imagen personales del aspirante convencen a los votantes sobre la calidad de mandatario que este podría llegar a ser. 

 ¿El candidato transmite confianza?, ¿puede soportar las duras exigencias del cargo al que aspira?, ¿está abierto al dialogo y a nuevas propuestas? Estas son algunas de las preguntas a las que se puede dar respuesta sin necesidad de pronunciar una sola palabra; todo está en la imagen que proyecte el candidato. Es por esta razón que creemos de vital importancia que los jefes de campaña provean a quienes los contrataron, de todas las herramientas existentes para que el candidato se aproxime más al cargo al que aspira.

 El panorama dentro de la política colombiana actual nos presenta a muchos Nixon, y no es evidente quién es Kennedy. Fue una imagen lo que cambió las reglas del juego de campaña para los norteamericanos en los 60´s, ¿por qué no experimentar y ver qué efectos podría tener esa misma apuesta sobre la imagen de los candidatos colombianos en las elecciones del 2014?

             

Comenzó la partida…

Hora de empezar a destapar las cartas, se acercan las elecciones presidenciales y es el momento para a hacer las apuestas por los candidatos que hacen parte de la contienda. A escasos meses de que los colombianos se acerquen a las urnas para elegir al siguiente mandatario que nos guiará por los próximos cuatro años, se empieza a fraguar el entorno y panorama político que determinará quién ocupará la silla en la Casa de Nariño. Si algo han demostrado estas primeras semanas del 2014 es que la competencia será intensa y ardua. Además, a pesar de que la comunicación de campaña parece estar cantada, se entrelazan varios factores de coyuntura que serán determinantes en los resultados de los comicios de mayo.

Estamos empezando la carrera, y todavía hay espacio para muchas sorpresas, mientras tanto así vemos las cosas:

Los candidatos

 El Presidente

Juan Manuel SantosA la fecha, el favorito de los colombianos. Si bien enfrentó una importante caída en su índice de favorabilidad como consecuencia del paro agrario en el último semestre de 2013 (entre otros factores), el gobierno se ha encargado de comunicar con vehemencia sus principales logros: una reducción importante en la tasa de desempleo ahora en 8,5; y una disminución en la inflación, que según cifras del Dane, fue de 1,94% en 2013, la más baja en los últimos 50 años del país.

Oscar Iván Zuluaga

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Aunque a la fecha parece ser el que le dará la batalla al Presidente, su  índice de intención de voto en las últimas encuestas realizadas por Gallup en diciembre de 2013, es del 13,6%. Zuluaga, fiel escudero del expresidente Álvaro Uribe y oriundo de Caldas, representa la fuerza de oposición más grande del gobierno de Santos y promesa del retorno de la Seguridad Democrática a un país en pleno proceso de paz.

El mayor problema que enfrenta OIZ es que aún no goza de un reconocimiento público que logre darle el empujón que necesita para realmente impulsar su candidatura. Además, sufre de lo mismo que en 2010 impulsó a Santos y hoy en día parece ser un arma de doble filo: no se sabe dónde empieza Zuluaga y donde acaba Uribe.

Partido Verde

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Logrando levantar el ánimo de miles de jóvenes colombianos tras una “Ola Verde” hace cuatro años, el Partido

Verde se encuentra profundamente dividido entre la salida de Antans Mockus, el distanciamiento de Sergio Fajardo y la Alianza con los Progresistas. No obstante, el partido sigue teniendo una representación importante en ambas cámaras.

Enrique Peñalosa. Si bien ya ganó un primer pulso en la Alianza Verde al lograr que las directivas aceptaran la posibilidad de una consulta interna, no ha descartado públicamente la posibilidad de que también aspire a la silla en el Palacio Liévano. Si entra en la contienda presidencial tendrá que competir con Camilo Romero, Feliciano Valencia, Ingrid Betancourt y John Sudarsky.

Clara López

Clara López

En la pasada encuesta del Centro Nacional de Consultoría, su índice de intención de voto se encontraba en el 7%. Aunque con pocas posibilidades de crear una candidatura de oposición importante –a no ser de que se forje una alianza de izquierdas—su mayor arma es la oposición que puede implementar –y cuya estrategia comienza a dilucidarse—en materia de comunicación durante la contienda electoral.

Martha Lucía Ramírez

Marta Lucía Ramírez

El Partido Conservador hasta ahora no ha definido cómo va a participar en los comicios de mayo y a la fecha solo existe una precandidata, MLR. La lucha entre quienes están con el Presidente, quienes se alinean con el Centro Democrático de Uribe y quienes quieren presentar un candidato propio, amenazan la unión del partido y por tanto, su participación en las elecciones.

La comunicación

Cuando en una contienda electoral uno de los candidatos es el Presidente electo, la comunicación de campaña tiende a estar pactada: el Gobierno se encarga de cantar sus logros y la oposición de minimizarlos y cuestionarlos. En esta ocasión las reglas parecen mantenerse. La campaña del Presidente de la República –así como la de su oposición- no tomaron vacaciones. En contadas ocasiones, la Casa de Nariño comunicó los resultados en la reducción de la pobreza, disminución de la violencia en varios Municipios del país y la baja tasa de inflación.

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Mientras tanto, la oposición –tanto de la izquierda como de la derecha- ha hecho del tema de las garantías su principal crítica. Por un lado, el Centro Democrático, continua luchado con las autoridades electorales para lograr hacer del “Uribismo” una palabra aceptable en el tarjetón de votación con foto y nombre de su líder.  Paralelamente, la izquierda inició el año haciendo críticas contra el Consejo Nacional Electoral (CNE) por no haber girado el dinero de los anticipos para la campaña. Clara López se ha centrado en recalcar las “contradicciones entre el discurso oficial y la realidad nacional” pues para el Polo Democrático el entusiasmo con que el Gobierno ha promocionado sus logros en disminución de la pobreza ignora mucho de la realidad: “Las cifras de Santos y Uribe son todas falsos positivos mediáticos”.

¿Qué viene?

¿Qué podemos esperar en materia de comunicación en estas elecciones? Un Presidente buscando acercarse más al pueblo, (sobre todo teniendo en cuenta que su mayor oposición viene del expresidente más carismático y de los más queridos en la historia de Colombia); a un Oscar Iván Zuluaga cuestionando los procesos, garantías y participación de las FARC en el proceso de Paz; y a una izquierda rezagada cuya posibilidad de unión para crear un solo frente parece un espejismo –a no ser de que encuentren en la destitución de Gustavo Petro una defensa común.

En el caso del Centro Democrático no cabe dudas de que la estrategia de campaña se centrará en la memoria histórica: recordarle a los colombianos la tranquilidad resultada de la Política de Seguridad Democrática (PSD) y la mano fuerte. Teniendo en cuenta que la mitad de la población apoya un proceso de paz, Oscar Iván Zuluaga tendrá que exponer su posición de mano dura bajo el paraguas de la PSD, afirmando que no está en desacuerdo con un proceso de paz, sino con un cambio en las condiciones del proceso. Entre menos tenga que debatir sobre el proceso de paz, mejor.

Adicionalmente, vale la pena recalcar que el Presidente tiene 10 días hábiles para emitir el decreto que avale la destitución del Alcalde de Bogotá,  situación que afectará de manera directa a las elecciones presidenciales -sobre todo al Presidente-, ya sea porque los que apoyen a Petro condenen su intervención, porque le toque enfrentar las elecciones con una capital sin cabeza, o porque su (obligatoria) participación en el proceso de destitución y denominación de un reemplazo envalentone a la izquierda con la formación de un solo frente, y por tanto, una oposición más fuerte.

El término que tiene el mandatario para pronunciarse sobre el futuro de Petro viene acompañado de dos pequeñas trampas, en el plano nacional se está a la espera de la respuesta judicial ante las múltiples tutelas interpuestas por los ciudadanos que pretenden defender su derecho de voto y los derechos políticos del Alcalde. Sumado a que en el plano internacional la Comisión Interamericana de Derechos Humanos también ha de pronunciarse sobre las medidas cautelares que se deben aplicar al fallo de la Procuraduría. Todo lo anterior tendrá una repercusión importantísima en las elecciones presidenciales, especialmente cuando la destitución llega en medio de un pulso entre el Gobierno y el Procurador. A esto habría que agregarle que Ordoñez se ha convertido en uno de los más influyentes críticos del proceso de Paz, la principal bandera de campaña del Presidente.

A final de cuentas, pase lo que pase con Petro, Santos y sus asesores tendrán que tratar la situación con pinzas, puesto que la decisión del Procurador ha desatado una fuerte polémica en la capital, donde parte de la ciudadanía a respondido a las convocatorias hechas por el Alcalde en la Plaza de Bolívar. Y  ¿para qué decirnos mentiras? El fuerte de Santos no es lidiar con los ciudadanos en la calle, como ya lo ha demostrado en ocasiones anteriores.

¡Nace Politiqueando!

Politiqueando

¡Tenemos ganas de expresar nuestras ideas! ¿Sobre qué en particular? La política colombiana, ¡nos apasiona!

En este país pasan tantas cosas en un solo día, que los temas para opinar parecen no tener fin. Este espacio esta concebido para que las conjeturas, frustraciones, sorpresas, iras y demás sentimientos que nos producen los eventos diarios de la política de nuestro país salgan de las salas de nuestras casas, dejen de aparecer únicamente en los cafés de nuestras ciudades, y pasen a tener sentido, a tener un propósito, que cobren vida y aporten a nuestra sociedad.

Además, estamos en año de elecciones y el panorama político apenas se está esclareciendo. Cámara, Senado, Parlamento Andino, Presidenciales y probablemente Alcaldía de Bogotá. Las fichas parecen estar por fin cayendo en sus posiciones definitivas, pero quién sabe, hasta finales de enero, ¡todavía se pueden presentar sorpresas! Este será el tema, el eje central del blog, por lo menos hasta el 25 de mayo de este año, de ahí en adelante nos ocuparemos de lo demás.

Los queremos invitar a que nos escriban igualmente. La opinión de ustedes, especialmente la de los jóvenes colombianos -en su mayoría apáticos y un poco ajenos a los temas políticos- son relevantes. No es un cliché, es una realidad afirmar que el futuro de este país nos pertenece, es hora de que empecemos a entender de dónde venimos, y qué está pasando actualmente, para poder empezar a dilucidar qué nos depara el futuro. Y así poder decidir, ¿queremos el futuro que nos están construyendo, o preferimos empezar a intervenir para construir el futuro que consideramos merecer?

Esperamos que les gusten los artículos, y si no están de acuerdo, por favor, háganoslo saber. Garantizamos que nuestras opiniones siempre estarán basadas en investigaciones y argumentos válidos, pero no todos tenemos que pensar igual. En la heterogeneidad encontramos la verdad.

¡Bienvenidos!