Antioquia

Espejismos de la popularidad de Álvaro Uribe

Si algo teníamos claro en Politiqueando era que para las elecciones del 2014 habría una polarización casi tangible entre Álvaro Uribe –principal opositor de la actual administración- y Juan Manuel Santos. Sin embargo, desde hace un tiempo se ha venido creando lo que parece ser una nube de especulación sobre el verdadero apoyo a Uribe en estas elecciones, así como de su influencia en los resultados de los comicios de mayo. Pero, ¿qué tan real es esa aseveración? ¿será posible que esta percepción sea el resultado de una estrategia de comunicación?

Alvaro Uribe

Este año Uribe ha enfrentado lo que en comunicación política -y desde las últimas elecciones presidenciales estadounidenses- conocemos como “Bracketing”, u horquillado, una estrategia de boicoteo por parte de los portavoces de la oposición. En el último mes Uribe ha sido abucheado al comparecer en las Plazas Públicas de varias ciudades. Estos saboteos -indudable carnada para periodistas y redes sociales- pusieron en entre dicho su popularidad.

Sin embargo, a pesar de que estos últimos eventos fueron los que llamaron nuestra atención, no han sido la única evidencia de la posible pérdida de popularidad del exmandatario. De hecho, el 22 de enero el Partido Conservador de Antioquia respaldó públicamente la campaña de reelección del presidente Santos para la Convención que se celebró el pasado domingo. Es decir, el partido con la ideología más a fin al Centro Democrático y a Uribe –y región de donde él es oriundo- le dio la espalda. Esto para cualquier analista político es un acertijo y realmente pone –si no en evidencia- sí en cuestionamiento, la verdadera popularidad del expresidente.

Álvaro Uribe Vélez es de lejos el político más reconocido en Antioquia, región en la que debería encontrar más opciones para sacar una votación importante. Sin embargo, en un artículo publicado el 19 de enero por La Silla Vacía, quedó en evidencia la incertidumbre que representa esta región para las elecciones legislativas.  Si bien el fervor por Uribe existe, la falta de información sobre cómo apoyarlo electoralmente supone una amenaza importante; no solo es la figura de Uribe lo que está en la memoria histórica de los colombianos, sino el Partido de la “U” -que en ocasiones incluso se alcanzó a igualar a la “U” de Uribe. Es decir, un gran segmento del electorado no ha  desvinculado al exmandatario del Partido de la U, ni ha hecho la conexión entre el nuevo Centro Democrático y Uribe.

En ese mismo reportaje La Silla descubrió que existe además una divergencia entre Senado y Cámara en lo que respecta al Centro Democrático: la gente está segura que para Senado va a votar por Uribe (no por un partido), pero para Cámara los candidatos pueden ser elegidos entre el partido liberal, de la U o el conservador. Lo importante para este selecto electorado es votar por Uribe, pero Uribe empieza en el Senado y termina en el Senado; en la Cámara, el Centro Democrático no tiene líder ni quién arrastre la lista.

Uribe

No obstante, en la última encuesta publicada por la empresa Cifras y Conceptos en conjunto con Caracol Radio, para enero de este año Uribe ha gozado de un 54% de favorabilidad versus un 50% de Juan Manuel Santos. Vale la pena mencionar que, a comparación de los resultados arrojados para diciembre del 2013, Uribe bajó su índice de favorabilidad 12 puntos porcentuales (de 66%) mientras que Juan Manuel Santos subió 7 (de 43%); pero ¿es esta cifra lo suficientemente fidedigna para adelantarse a aseverar que en efecto sí ha bajado su popularidad? Además, la variación de 12 puntos porcentuales de un mes a otro, durante época de campaña no es significativa, tan solo delinea un posicionamiento y en este caso el de Uribe está claro: él sigue estando por encima del 50%.

Asimismo, vale la pena recalcar que la presencia de un expresidente de la República en una lista –además cerrada- para el Congreso es un hecho inédito en la historia del país y a pesar de que la percepción general es que como oposición Uribe no goza de la misma popularidad que mantuvo como mandatario, su presencia –y la de su partido- en estas elecciones no solo marcarán el paso y le darán el verdadero tire y afloje al gobierno, sino además, formarán el frente más importante de oposición que tendrá la administración 2014 -2018 (dado el caso que nuestros pronósticos se cumplan y Santos gane las elecciones).

Así pues, contra toda burbuja de especulación, el expresidente Uribe seguirá siendo una ficha importante en estas elecciones y si bien podríamos concluir que su popularidad no ha disminuido como se pretende hacer creer, su incidencia tampoco es la suficiente para bajar a Santos del trono, solo para crear un frente de oposición importante; sobre todo en el ámbito legislativo. Si no fuese así entonces, ¿para qué Ángela Robledo, cabeza de la lista verde a la Cámara de Representantes, promovería un pacto ético que prevenga un eventual acuerdo de la Alianza verde con Uribe? ¿Si Uribe no representa una amenaza para qué cerrarle las puertas?