Convención Partido Conservador

La tercera opción

Esta semana será definitiva para la candidata presidencial Marta Lucía Ramírez. En declaraciones recientes su abogado, Camilo Obregón, ha dicho que el Consejo Nacional Electoral no tiene competencia para impugnar el aval otorgado por la Convención del Partido Conservador a Ramírez, ya que sí se cumplieron todas las garantías requeridas para la elección de la exministra. Sin embargo, la ponencia por parte del magistrado Joaquín José Vives se presentará este miércoles, y para finales de la semana muy probablemente se tomará una decisión con respecto a la viabilidad de su candidatura.

MLR CC

 Así las cosas, ¿qué implicaciones tendría para el electorado y para los demás contendores, la salida de la exministra de la carrera por la presidencia? Marta Lucía Ramírez es probablemente la persona que podría sacudir el escenario que se ha venido fraguando a la fecha, en el que se ha predecido que Juan Manuel Santos sería el  Presidente para el periodo 2014- 2018.

Por un lado, de las tres mujeres que aspiran llegar a la Casa de Nariño, según la última encuesta hecha por Gallup, Marta Lucía Ramírez cuenta con una intención de voto del 8.5%, y una imagen de favorabilidad del 38,1%; por su parte, Clara López  tiene una intención de voto del 4,5%, y su imagen de favorabilidad es del 37,4%; y Aida Abella, quien a comparación de las otras dos candidatas va más abajo, cuenta con una intención de voto del 1,6% y una imagen de favorabilidad del 11,5%. Es decir, a la fecha Ramírez es la única de las mujeres de la contienda que puede dar una pelea en los comicios de mayo.

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Adicionalmente, los uribistas, que tanta atención le prestaron a la Convención Conservadora, y que no tardaron en felicitar al partido por haber escogido un candidato propio, ya han manifestado públicamente su intención de hacer alianzas con Ramírez, así ella haya declarado que no tiene interés en hacer pactos con personas ajenas a su partido, por lo menos no en la primera vuelta. Francisco Santos se ha ofrecido para ser su fórmula vicepresidencial; y Oscar Iván Zuluaga –cuya candidatura preocupa cada vez más al Centro Democrático- ha dicho que no descarta una unión futura con la candidata. Es decir, para quienes apoyan al expresidente Uribe la presencia de Marta Lucía Ramírez en la carrera a la Presidencia podría ser el comodín que “salve la patria” si Zuluaga definitivamente no despega después de las elecciones parlamentarias.

Con respecto a la situación de los verdes, la encuesta de Gallup posiciona a Enrique Peñalosa como el tercer posible rival de Santos, con una intención de voto del 8,6% (diferencia de un 0.1 porcentual con respecto a la intención de voto que tiene Ramírez). Sin embargo las declaraciones recientes de Peñalosa pidiendo la revocatoria del mandato del alcalde Gustavo Petro, en contradicción a la posición del partido que ha manifestado su apoyo hacia la continuidad de la labor del Alcalde, han hecho que Daniel García – codirector de la Alianza Verde- haya pedido que el partido retire su apoyo a Peñalosa como candidato presidencial. Así las cosas, esta semana los sufragantes pueden perder a dos de los candidatos, que aparte de Oscar Iván Zuluaga, podrían llevar a Juan Manuel Santos a una segunda vuelta. Las opciones se limitan considerablemente para los colombianos que no quieren más de lo mismo; no desean votar por la reelección, y tampoco quieren a Uribe-Zuluaga en el poder.

El último punto a considerar son las implicaciones que tiene para el Partido Conservador quedarse sin candidato. ¿Qué futuro les espera en el siguiente gobierno? ¿De ganar Santos, este les perdonaría su falta de apoyo durante la Convención Conservadora? ¿Y si gana Zuluaga, a este le convendría hacer alianzas con un partido que muestra una clara inestabilidad tanto en sus dirigentes como de sus bases? ¿Cuál es realmente el futuro que le espera a los conservadores?

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Esta etapa previa a las elecciones ha sido una lucha de todos contra todos. Nada está escrito en piedra, las fichas no han terminado de posicionarse en el tablero, y lo que hoy parece claro para muchos, puede cambiar de forma dramática después de las elecciones parlamentarias. Esto, claro está, si dejan que personas como Marta Lucía Ramírez continúe en la carrera por la Presidencia. De eliminarse esas terceras opciones, que tienen la posibilidad de convertirse en game changers, la ilusión de la posibilidad de cambio durante estas elecciones se pierde ¿Porque matar tempranamente la ilusión de que los peones también se pueden convertir en reyes.

¿Santos o no Santos?

Este domingo 26 de enero el Partido Conservador se la juega toda. Tendrá que definir lo que lleva dilatando desde hace un año:  respaldar o no la reelección del presidente Juan Manuel Santos. La disyuntiva no es fácil: optar por lo más eficiente en términos de estrategia, o darle prioridad a su ideología contribuyendo a su credibilidad como partido autónomo.  A final de cuentas, pareciera que lo que hay que ganar es poco y lo que tienen que perder es mucho.

¿Qué está en juego? Por un lado, la posible pérdida de autoridad y participación dentro de la coalición que gobierna a Colombia; y por el otro, la convicción del partido sobre ciertos temas en los que discrepa con el Gobierno –como el proceso de paz-, legitimando su ideología y visión de partido a futuro.

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Fuente de la foto: Revista Semana

Por eso decidimos poner las cartas sobre la mesa y analizar cada uno de los factores que aquejan a esta importante organización, para entender realmente qué es lo que tienen que perder –o ganar- si se suben o no al carro de la reelección:

“Sánduche” de la polarización

Si bien en la actualidad el conservatismo es el segundo partido con más representantes en el Congreso de la República, así como una pieza importante en la coalición de Gobierno, también es cierto que fue uno de los apoyos más significativos de Uribe en su época.  De hecho en 2006, el partido apoyó su reelección, convirtiéndose en la segunda organización política más grande de la coalición, lo que indudablemente fue una estrategia ganadora.

Ahora, a pesar de seguir siendo parte de la Unidad Nacional, los dirigentes políticos conservadores han manifestado constantemente su desacuerdo con la gestión del Presidente en lo referente al Proceso de Paz. Los bandos ya se han formado, generando una sensación de que quienes apoyan a Santos apuestan por el Proceso de Paz. ¿Se podría decir entonces, que quienes quieren candidato propio no creen en el proceso?

Foto sacada de revista Semana http://www.semana.com/nacion/articulo/partido-conservador-elecciones-2014-santos-uribe/364067-3

A esto habría que sumarle que la balanza parece haberse inclinado hacia la reelección: no solo La Silla Vacía denunció una presunta intervención por parte del Presidente a los resultados de votación en la convención; sino además, el Partido Conservador de Antioquia anunció su apoyo definitivo al Presidente. ¿Estará ya pactada la votación?

En este orden de ideas, lo que les queda de consuelo a las bases –que sí quieren candidato propio—es que las cabezas del Partido están con ellos.

Sin embargo, la gran élite parlamentaria no, y no es ningún secreto que la interlocución del gobierno se hará directamente con la bancada del Congreso.

“Presunta” pérdida de participación política

El creciente descontento que se ha generado entre los azules con el gobierno del Presidente Santos no es un secreto. Los conservadores sienten que no han sido tratados justamente en términos de burocracia; y ninguno ha callado su decepción, incluso desde el momento en que Santos anunció su equipo para el Proceso de Paz -y no nombró a ningún conservador- hasta el anuncio de su equipo de reelección.

A esto los conservadores le han llamado un tratamiento “de tercera” y la carta que envió la precandidata Marta Lucía Ramírez a Efraín Cepeda lo demuestra. En ella insistió que el Partido debía salirse de la Unidad Nacional para comenzar un nuevo proyecto con un candidato propio “principalmente porque la alianza electoral con el Presidente no incluye a los conservadores” y que si eso no es razón suficiente, lo hagan porque no es coherente apoyar a un Jefe de Estado que “ha recibido apoyo de las FARC”, una clara alusión a los diálogos en la Habana.

Ideología vs. lo estratégicamente conveniente

Los referentes a ideología siempre son un tema de fondo. Para muchos de sus dirigentes, el objetivo es devolverle al partido la autonomía y autoridad política de la que gozó hace un tiempo. Esto significa ser fieles a sus convicciones, tener una carta política clara y unas bases que la apoyen y la promulguen con convicción. Esto significa no ceder en temas que son cruciales para ellos –como el proceso de paz y la reelección. Además, le devolverían al partido cierta legitimidad y –tal vez- empezaría a mermar la idea de muchos colombianos de que los partidos de este país solo se juntan y se separan para ver quién se queda con el pedazo más grande de la torta.

Entonces, ¿qué pasa si votan por un candidato propio?

Ahora bien, si este domingo los conservadores deciden ser fieles a su convicción de partido, de realmente representar los intereses de una colectividad siendo leales a su carta política optando por un candidato propio, probablemente fortalecerían sus bases y entrarían a competir con una posición de mayor protagonismo creándole al Presidente una oposición importante (2.000.000 de votos) durante las elecciones, y en caso de que entraran apoyar al Centro Democrático, una muy importante en el Congreso.

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Mientras tanto, si se suman al carro de la reelección, mantendrían unidos y fortalecidos a sus alfiles en el Congreso, permanecerían dentro de la coalición que gobierna a Colombia –al final es mejor jugar con los populares que estar sentados en el banquillo—y, permanecerían en la coalición que gobierna el país. Al final es un tema de ideología o estrategia política.

En Politiqueando creemos que las fichas están dadas y el partido Conservador se unirá a la ola de apoyo del presidente Santos.

Fuente de la foto: Revista Semana