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Buscando a Kennedy

“It was the TV more than anything else that turned the tide.”

Jhon F. Kennedy Noviembre 12, 1960.

 

El año es 1960, la imagen de un candidato seguro, relajado y aplomado, tuvo más peso en la mente de 80 millones de votantes, que las palabras acertadas y certeras de su contrincante, favorito hasta el momento para ser el siguiente presidente de los Estados Unidos y quien proyectaba una imagen frágil y enfermiza. Estamos hablando del histórico debate entre Jhon F. Kennedy y Richard Nixon, que cambió la forma de hacer política no solo entre los norteamericanos sino en el mundo entero.

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 Los acontecimientos que siguieron a ese primer debate son prueba fehaciente de la veracidad de aquellos refranes que oímos con frecuencia, en donde se afirma que una imagen vale más que mil palabras y que no hay segundas oportunidades para primeras impresiones. En los 3 debates posteriores a aquel primer encuentro entre Nixon y Kennedy, mostraron al candidato del partido republicano con un mejor semblante, proyectando una imagen más segura y saludable. Sin embargo, estos esfuerzos no fueron suficientes para borrar de la mente del electorado la impresión causada durante el primer debate. El 12 de noviembre de 1960, cuatro días después de ser Kennedy elegido como presidente, pronunció estas palabras, “Fue la televisión, más que cualquier otra cosa, lo que cambió la corriente.”

 Han pasado más de 50 años desde ese momento, y aunque en el resto del mundo el tema de la imagen de los personajes políticos tiene una relevancia importante dentro de las estrategias de campaña, en Colombia el tema sigue siendo una novedad.

 Lastimosamente la imagen personal del candidato no parece tener la suficiente relevancia dentro de las campañas al momento de trazar las estrategias. El tema va más allá de cuál es la corbata adecuada, o si el evento la requiere o no. Se trata de que el candidato proyecte, en todo momento, por medio de su imagen y de su expresión los valores e ideales que se promueven en la campaña; que en teoría son un reflejo de quién es. Si el candidato no convence, la campaña no es exitosa.

 El hecho de estar calificado para ejercer el cargo, y de tener propuestas viables para resolver los problemas del país, son los requisitos básicos para que una persona aspire a un cargo de elección popular; este es el punto de partida de toda persona. El quid del asunto está en si el electorado cree que el candidato cuenta con las aptitudes para efectivamente ejecutar y cumplir las propuestas y promesas de la campaña, en otras palabras, si las cualidades de imagen personales del aspirante convencen a los votantes sobre la calidad de mandatario que este podría llegar a ser. 

 ¿El candidato transmite confianza?, ¿puede soportar las duras exigencias del cargo al que aspira?, ¿está abierto al dialogo y a nuevas propuestas? Estas son algunas de las preguntas a las que se puede dar respuesta sin necesidad de pronunciar una sola palabra; todo está en la imagen que proyecte el candidato. Es por esta razón que creemos de vital importancia que los jefes de campaña provean a quienes los contrataron, de todas las herramientas existentes para que el candidato se aproxime más al cargo al que aspira.

 El panorama dentro de la política colombiana actual nos presenta a muchos Nixon, y no es evidente quién es Kennedy. Fue una imagen lo que cambió las reglas del juego de campaña para los norteamericanos en los 60´s, ¿por qué no experimentar y ver qué efectos podría tener esa misma apuesta sobre la imagen de los candidatos colombianos en las elecciones del 2014?

             

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