Imagen política

El cuerpo niega lo que las palabras afirman

Si las palabras afirman lo que el movimiento de nuestras manos niega, ¿a qué se le debería creer, a lo que estamos oyendo, o lo que ven nuestros ojos? ¿Esta falta de coherencia entre uno y otro generaría duda? ¿Confiaría en aquella persona que no se pone de acuerdo entre lo que dice y lo que su cuerpo expresa? ¿Y qué pasa con aquellas gesticulaciones que no parecen naturales?, como si hubiera estado practicando movimientos que alguien más le ha pedido que haga. ¿Qué pensaría de esa persona y del mensaje que le está transmitiendo?

escuchar

Los buenos oradores, no nacen se hacen, a través de la práctica, aprovechando cada oportunidad que se les presenta para hablar en público; es arriesgarse a hacer el ridículo, y aprender de los errores. Sin embargo, aprender cuando ya se está en una posición de reconocimiento no es fácil. La persona se somete al escrutinio público constante, y todos los errores se magnifican, comparados a los de una persona del común; es el precio de la visibilidad y del poder. Esta es una lección que en política se aprende tarde o temprano. Y es uno de los problemas a resolver del presidente Santos.

Lo anterior explica porqué cuando Santos habla tiende a no ser convincente. Independientemente de la situación o el escenario en el que se encuentre, la gente por lo general no encuentra sinceridad en su discurso, lo que muchas veces se traduce en  falta de credibilidad.

Para saber como gestionar la imagen personal de cualquier individuo, se debe tener en cuenta que ésta se compone de 3 niveles, la imagen externa, la expresión y la actitud. La imagen externa de Santos tiende a ser impecable. Ha sabido como vestirse de manera adecuada para cada evento al que asiste, y, su imagen es bastante llamativa cuando se arriesga a usar prendas de colores fuertes, que hace que proyecte una imagen más jovial y accesible (cualidades deseables también como candidato presidencial).

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¿Pero qué sucede con los niveles de expresión y actitud? A la fecha debemos reconocer que los esfuerzos del Presidente para superar su tartamudez son

positivos, y, aunque a veces hace pausas un poco prolongadas, las palabras no se cortan, ni se repiten, las oraciones fluyen. Haber superado este problema es una gran triunfo, producto de un trabajo arduo por parte de Santos .

Ahora bien, en lo que a su expresión se refiere, este continua siendo un tema que se debe trabajar. Desde su época de Ministro Santos contrató al cubano Aydel Quintero Díaz, experto en comunicaciones de alto nivel ante audiencias y medios, para que lo ayudara con los diferentes aspectos de la comunicación no verbal. Y ya desde hace un poco más de 4 años se han visto los resultados de su labor; la mejoría en su postura, expresión facial, gesticulación y manejo de los espacios. Sin embargo hay algo que sigue faltando, pareciera que el proceso de interiorizar y hacer suyas las técnicas aprendidas no se ha dado, razón por la cual sus movimientos no parecen naturales, y por ende el discurso se ve afectado. Es por esta razón que cuando el Presidente habla -especialmente en los discursos televisados preparados por sus asesores- el mensaje no se trasmite adecuadamente, y puede llegar a generar desconfianza en el interlocutor.

La próxima vez que vea una alocución del Presidente preste atención a sus manos, podrá detectar que los movimientos parecen ensayados y poco naturales. Cuando el discurso es preparado por alguien más, y Santos no tiene total convencimiento sobre las palabras que está leyendo el cuerpo lo manifiesta de manera inmediata. A manera ilustrativa, lo afirmado anteriormente se puede apreciar con facilidad en esta alocución del 20 de noviembre de 2013. Preste atención a la gesticulación de las manos cuando pronuncia la frase para terminar la tarea. En los primeros 5 minutos del discurso esas palabras las repite 3 veces más, y el movimiento es el mismo; esto es un claro ejemplo de un gesto aprendido, pero no interiorizado, la mano hace un movimiento que el resto del cuerpo no acompaña. Igual pasa con la frase esa es la verdad, el gesto que le han enseñado lo tiene que pensar, y esas milésimas de segundos entre que las palabras salen de su boca, el cerebro hace el proceso de recordar el movimiento y manda la orden para que la mano efectivamente se mueva, evidencian que el gesto en sí no es natural.  (http://www.youtube.com/watch?v=s_d7SScVAaU)

Quienes lo asesoran deben seguir trabajando con insistencia en lo relacionado a la comunicación no verbal, especialmente en época de campaña, donde el candidato Santos se verá expuesto con mayor frecuencia a situaciones donde lo que diga puede influenciar un voto, o perderlo definitivamente.

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